Intento con este escrito simplificar para el lector la postura uribista frente a la defendida No Impunidad como resultado eventual de los diálogos de paz. Inicio este breve espacio explicando las bases de sus argumentos, aún temiendo malinterpretarlos. Y planteo además mis pensamientos con el fin de enriquecer una conversación más profunda, basada en argumentos y evidencias, que nos permitan en últimas conversar con altura sobre la anhelada paz. Estando convencido de su posibilidad y conveniencia para nuestra Colombia.
El uribismo dice tajantemente querer la paz. Y aparentemente se funda en serios argumentos y condiciones para poder verla y aceptarla. Con una pena mínima impuesta solo para los cabecillas. Y por temas prácticos, aceptando la dificultad de iniciar procesos contra 8000 ex combatientes resultando esto en un desafío imposible, o cometiendo la injusticia de mandar a la cárcel a jóvenes que fueron reclutados a la fuerza.
La pena para la alta dirección de las FARC, - dicen ellos-, serían los mismos 8 años de Justicia y Paz ofrecidos a los paramilitares condenados. Con la consiguiente pena que les niega su futura participación política por haber sido condenados a privación de la libertad por delitos mayores. Entre otros muchos hechos graves, reclutamiento de menores. Aducen que si no veremos a Mancuso en el Congreso, tampoco deberíamos ver a Ivan Marquez o a Timochenko allí.
Argumentan la necesidad de pensar en las víctimas del conflicto, y plantean la cárcel para cabecillas como aquello que ellas mismas necesitan para poder sanar y aceptar la paz alcanzada. Reclaman justicia con vehemencia pues para ellos es la pena lo que les genera su tranquilidad. Defienden con obstinación no tener que ver a los ex jefes guerrilleros en el Congreso ni siquiera con una curul ganada por elección o mandato popular. En aras de la Justicia pretendida, los delitos de lesa humanidad son para ellos imperdonables y por ese motivo deben castigarse ante la Justicia Internacional en defecto de un "ejemplar castigo de pena de cárcel por 8 años.
Y gritan "¡Paz sin impunidad!, ¡Justicia para las víctimas del conflicto!", a voces disonantes casi como en el coliseo romano. Quieren vengar y castigar crímenes atroces como requisito para la reconciliación.
¿Cómo pensar en perdón alguno para semejantes crímenes?
La otra postura que yo entiendo es la siguiente. El Acuerdo de Justicia Transicional, y la Jurisdicción Especial para la Paz establece una serie de mecanismos e instituciones que intento describir e imaginar funcionando: la posibilidad en la práctica de utilizar la Justicia Transicional, ofreciendo Verdad para las Víctimas, Reparación, Garantía de no Repetición, cesación del conflicto, y refrendación del acuerdo por decisión posterior del pueblo. Con una Comisión de la Verdad instalada que no es lo mismo que ver a los guerilleros declarando estupideces mientras hacen la paz. Se le llama también a todo aquello Justicia Restaurativa. Veamos estas condiciones por partes.
Esta postura pretende también y frente a la postura uribista, alcanzar una paz con justicia. Pero no funda la justicia en el concepto conocido mayormente como la privación de la libertad para el victimario por haber cometido un crimen. Este concepto de justicia ofrece un sentido más amplio orientado a la reconciliación derivada de la sanación de las víctimas.
Para el gobierno y el equipo de negociadores, lo importante con la cesación del conflicto es la posibilidad de Verdad para las víctimas como requisito dentro de los acuerdos. Al igual que en el proceso de Sudáfrica de finales de siglo, se atiende el deseo real de la víctima de sanar, si el victimario le pide a la víctima de frente su perdón y le brinda de viva voz una garantía de no repetición. ¿Cómo podría acaso una pena de 8 años resarcir el daño causado por tantos vejámenes y terror causado? Si de ello se tratare, la pena debería ser no menor a 40 años, a la luz de nuestra ley penal. Se conforman los uribistas con una pena aún menor a 8 años, siempre que a futuro no los veamos jamás haciendo política legítimamente.
Y qué pasa con el castigo? El castigo sería una sanción restrictiva de la libertad, de 5 a 8 años según el aporte a la Verdad, que debe definirse y poderse verificar. Se ha dicho que es restrictiva de libertad. Por ningún motivo se puede hacer política en ese tiempo. Se piensa que sembrando, desminando, o inclusive haciendo trabajos comunitarios.
Del entendimiento de estas dos posturas e intereses mezclados depende lo que pase en adelante. Para el uribismo, no es concebible que criminales de la talla de las FARC puedan hacer política como lo hacen Petro o Navarro luego de que Pizarro pidiera perdón público durante la entrega formal de las armas del M19. No valoran que eso conflicto cesó definitivamente para Colombia. No reconocen a dos políticos de la talla de Petro o Navarro, independiente de si nos gusta su afiliación política.
¿Donde radica la diferencia de posturas? Tomando en cuenta nada más el derecho de las víctimas a la Verdad. La posibilidad de certeza de saber quizás donde yace enterrado el cuerpo de un hijo o hermano que nunca apareció. Las palabras que dijo la víctima al momento de morir. La mirada del ex guerrillero arrepentido con muestras claras de su compromiso de entrar en la civilidad. Desarmados de obra y de palabra. Clamando por una oportunidad de perdón. Se ha probado que a nivel psicológico las víctimas lo que quieren es poder sanar su espíritu acallando su rencor y deseo vindicativo. Algunas víctimas se reconfortan solo con contribuir con su perdón a que nadie a futuro pueda llegar a tener que pasar por semejante dolor humano como víctima de un conflicto armado.
El uribismo aduce que el gobierno protege a la guerrilla. Pienso en cambio que al gobierno le interesa construir el futuro de nuestra nación. Imaginemos un escenario de Paz terminando el año y siendo muy optimistas. Supongamos que primó la postura uribista. Imaginemos la pena de 8 años para el cabecilla guerrillero. Saliendo de la cárcel en 2022, convertido en mártir, o quizás quedando olvidado en la historia. ¿Estarían mejor nuestras víctimas en ese entonces? Tendríamos la seguridad que no salen a delinquir de nuevo? ¿Hicieron algún compromiso con la nación más que habérselos privado de su libertad y derechos? O tan solo atendimos ese extraño sentimiento de no querer ver pasar unos victimarios sin su castigo bien merecido...
Imagino en cambio, siguiendo la postura gobiernista, un hipotético y optimista inicio de 2016. Celebrando una paz fundada en justicia restaurativa. Enfocados como nación en la reparación de las víctimas. Con una Comisión de la Verdad escuchando con paciencia y publicidad tanto a guerrilleros como a miembros de nuestras fuerzas legítimas del estado y civles actore, acerca de los crímenes que cometieron en conexión al conflicto. Con una petición pública de perdón al que aspiran, intentando reparar el dolor de cada víctima individualizada. Con rituales de arrepentimiento colectivo, que nos ayudarán a sanar a todos como víctimas que somos también del conflicto. Desatendiendo la imposibilidad de haber vivido en paz desde que nacimos. Viéndolos participando legalmente en política. Registrando en imágenes la dejación real de su última arma y su imposibilidad material de jamás ser recuperadas. Verificado esto internacionalmente. Formalizando su garantía de no repetición.
Y siendo más osado, imagino una fuerza guerrillera convertida en fuerza de paz. Imagino posible a los miles de guerrilleros desplegados por todo el territorio, desminando nuestros campos a sueldo, entrenados y con entera voluntad de comprometerse con su cuota de responsabilidad. Aspirando a un perdón social, arriesgando su vida o extremidades con las debidas habilidades para encontrar y desactivar minas puestas por ellos mismos. Con veeduría y respaldo internacional. Aspirando a una nueva oportunidad de rehacer sus hogares, iniciando una nueva vida. Llevando un sustento a sus casas trabajado con el esfuerzo y el sudor de sus frentes.
Imagino a cabecillas confinados en un campamento de condiciones básicas para vivir, con libertad restringida saliendo a sembrar o trabajar en labores de conocimiento público y auditoría eficaz.
Sencillamente siento que necesitamos conversarlo a profundidad. Las 2 opciones merecen el debido estudio, y la capacidad de ceder de las 2 partes haciendo mutuas concesiones. Si lo pensamos mejor, el verdadero interés nacional es la reconciliación. Una paz fundada en la atención del componente psicológico y sociológico que permite a una Nación sanar sus heridas e iniciar de un nuevo camino. Un camino con cabida para el Perdón real de nuestra tragedia.
Particularmente preferiría una paz en la que cupiéramos todos en ese mismo interés. Tenemos que pensarlo bien y juntos.
¿Paz pero polarizados con el uribismo?
¿Paz con justicia basada en la venganza por crímenes atroces cometidos, cortando las alas de la participación futura en política?
¿O Paz con justicia fundada en la posibilidad real de reconciliarnos, a partir del amor verdadero por el prójimo y la confianza colectiva para reconstruirnos como nación?
¿Participación política dentro de un juego democrático que garantice a futuro la no repetición? O justicia basada en la pena de eliminarles sus derechos políticos que lucharon equivocadamente con sus vidas expuestas por más de 50 años.
¿Que se está así premiando a la guerrilla o motivando a las futuras generaciones para delinquir? O que fundados en la fuerza del perdón genuino de toda una Nación cesáramos a futuro este conflicto y los demás derivados de esa lucha cruenta y larga.
Un paño de agua tibia para nuestro conflicto mayor con penas de 8 años sin garantías mayores? O la extirpación del cáncer de la violencia con base en opciones fundadas en el amor y la capacidad mayor de un entendimiento profundo acerca de lo que es vivir en comunidad.
¿Un verdadero reconocimiento a una negociación entre partes de un conflicto? O la creencia errada de que estamos frente a un sometimiento del enemigo con el que se negocia una pena y se priva de toda posibilidad futura de continuar su lucha de 50 años dentro de la legalidad.
Es importante que los incorporemos Estos pensamientos que no son difíciles de entender en nuestra conversación y deben estar presentes entre las personas que estamos interesadas en la construcción de paz. Es nuestro desafío mayor si nos jugamos la posibilidad de eliminar el conflicto definitivamente entre todos los colombianos. O puede ser también la cesación aparente y temporal de un conflicto para ahondar en otro más nuevo y fundado en la polarización que vivimos actualmente.
Prefiero sinceramente también una paz con la que se sientan a gusto la mayoría de colombianos.
Son solo estos pensamientos e ideas además de otros muchas tan divergentes o derivadas lo que nos permitirá alcanzar la paz.
"Soy porque tu eres" Esencia de la filosofía ~ Ubuntu, clave para reconstruir la nación sudafricana luego del Apartheid. Filosofía de vida que posibilita el perdón y la reconciliación entre habitantes de un mismo territorio.
Luis Carlos Jacobsen
@LuchoJacobsen
Original en Abril 19 de 2013, cumpliendo 47 años de haber nacido en un país en guerra.
Aspirando con firmeza a la paz construida entre todos.
Revisado en Diciembre de 2015