lunes, 21 de mayo de 2018

El Acuerdo de Paz que firmamos con las FARC


Es aventurado resumir un acuerdo de paz extenso y complejo. Su implementación consiste
en la materialización mediante acciones administrativas que conllevan
enormes desafíos presupuestales y de gestión. Por eso es muy  importante tener claro qué
dice el acuerdo. Revisar de qué manera sí o no, se entregó el país a las Farc,
de una vez por todas. Argumentarlo con base en el acuerdo que quedó escrito.


Está sintetizado en aquellos asuntos que por virtud del acuerdo CONCEDIMOS como nación
a las FARC, así como aquellos que fueron CONCESIONES a favor de la sociedad
representada por el estado. Que sirva éste de apuesta pedagógica para entenderlo.
Es importante decir que mediante este acuerdo no cesaron todas las violencias de todos
los demás actores armados en todo el territorio. De hecho aparecieron las disidencias
que emanan en todo proceso de paz, más aún si nuestros diversos conflictos están
alimentados por el narcotráfico.  Este es el acuerdo:


CONCEDIMOS


1. Política de desarrollo agrario integral - Más que una concesión este es un punto
central de acuerdo entre las partes. Se funda en que “es imperativo eliminar
brechas de inequidad en el campo.”


Acceso y uso de la tierra. Desestímulo a tierras improductivas. Formalización de la
propiedad. Sistema de seguridad alimentaria, etc. Respeto total a propiedad privada.
Este punto del acuerdo atiende lo que por décadas ha sido olvidado.
La  modernización del campo colombiano pasa por la tierra, su historia y su propiedad.
(Acuerdo 1 de la Agenda)


2. Participación política


El centro de este proceso fue lograr que guerrillas se transformaran en movimiento político.
Atiende este punto a derechos y garantías a la Oposición, además de la seguridad
necesaria para movimientos legales que surjan, participación política con votos,
sin armas, y elegibilidad política manteniendo pendientes sus cuentas ante la JEP.
Era muy improbable pactar la eliminación de derechos políticos, en un conflicto que
tiene orígenes políticos. Se dijo: ¿Cómo pretender tomar las armas de las Farc cerrando
espacios políticos? (Acuerdo 2 de la Agenda)


3. Amnistía para delitos con ocasión del conflicto y conexos que no constituyen
crímenes internacionales ni violaciones a los derechos humanos.  
  
Esta amnistía es típica de procesos en donde es necesario introducir medidas de justicia
transicional para el grueso de la tropa. Política estatal de reinserción, adaptación laboral,
reincorporación a la vida civil dentro de la legalidad. Es cierto que ello cuesta mucho dinero.
De ahí la importancia de las veedurías ciudadanas para cuidar esas inversiones.
La plata de la paz bien invertida es garantía de paz futura, y también lo contrario.


No se hace concesión alguna en cuanto a delitos atroces, y se hace expresa excepción,
sobre graves delitos cometidos principalmente por cabecillas Farc, o demás actores del
conflicto armado. Para estos, se contempla el Acuerdo sobre Víctimas que crea un
“Sistema Integral de Juzgamiento, Verdad, Reparación y Castigo” con penas alternativas.
Esto significa que los delitos graves con ocasión del conflicto, no tuvieron amnistía, como se
ve más adelante. (Ver punto 4 OBTUVIMOS)


OBTUVIMOS


1. Dejación de Armas.
    
Contra todo pronóstico y especulación de que “las Farc no entregarían sus armas”, este
acuerdo es un reconocimiento comprobable de que el estado tiene el monopolio exclusivo
y el poder de las armas. Es la entrega del ideario armado de las FARC para someterse
al imperio de la ley y la fuerza colombianas. Renunciar a las armas para un guerrero no
es poca cosa. El protocolo de desarme se cumplió, la ONU fue su garante, supervisó
CELAC.  El acuerdo produjo la dejación efectiva de un gran porcentaje de armas y
pertrechos de guerra. La tasa fue superior a 1.4 armas por hombre, índice mayor que todos
los anteriores procesos de desarme aceptados en Colombia y el mundo. Surge de este una
pregunta crucial: ¿A cambio de qué estaría dispuesto un combatiente de entregar su fusil
sin haber sido vencido en combate? El acuerdo de paz no fue una rendición. Las armas
dejadas tuvieron el precio de la participación política y un castigo laxo como se ve mas
adelante.


2. Desmovilización completa que finaliza el conflicto.
Logramos y disfrutamos hoy el cese al fuego y cese de hostilidades bilateral y definitivo
con las FARC, del cual se excluyeron por sí mismas las llamadas “disidencias”. Se necesita
activar con efectividad el proceso acordado de reincorporación de las FARC a la vida civil -
en lo económico, lo social y lo político. Intensificar  la lucha contra la corrupción,
el crimen organizado como las BACRIM, y las violaciones de derechos humanos, etc.
“Aceptamos luchar por una Política más transparente.”
Con esa frase alcanzada estas aceptaron volverse fuerza política legal.
(Acuerdo 3 de la Agenda)


3.  Reconocimiento y Reparación de Víctimas y contribución a la VERDAD


El foco central del acuerdo es la sanación de las víctimas, la reparación, y la garantía
de no repetición. La Jurisdicción Especial de Paz JEP, a punto de instalarse, se enfoca
en la  reparación material de las víctimas. Ellas necesitan la verdad para poder sanar,
una reconstrucción del tiempo sin sus seres queridos, tomando en cuenta sus sentimientos,
dolor y necesidad de paz interior y perdón. Plantean espacios solemnes de encuentro
entre víctima y victimario, escenario para el arrepentimiento real y un eventual perdón
pedido u otorgado. Véase Institución idéntica utilizada en Sudáfrica. Importante es decir
que es el primer acuerdo de paz en el mundo que contempla reparación material a víctimas.


Para ello se creó la Institución de la Comisión de La Verdad (Acuerdo 5 de la Agenda)


4.   Castigo para todos los victimarios por delitos con ocasión del conflicto que no
son amnistiables.


Tribunal JEP instituido para juzgar conductas de todos los actores del conflicto, tomando
en cuenta la verdad aportada. Sanciones de restricción efectiva de la libertad, no carcelaria,
que determinará un magistrado JEP. Acuerdo de reparación con las víctimas tendrá en
cuenta el tipo de trabajo que puede reparar el daño.

Desminado, siembra, o reconstrucción. Cabecillas de Farc pasarían todos un tiempo
de mínimo 5 a 8 años restringida su libertad. Supervisados. Si estos mienten o incumplen
acuerdo tendrán penas de cárcel de 15 a 20 años. Para muchas personas lo anterior es
impunidad. Sin embargo, plantear un esquema carcelario de 8 años de privación de
libertad no favorecía el desarme por un hecho evidente: ningún guerrero no vencido
entrega su fusil a cambio nada, a cambio de irse para la cárcel. De haber entonces
restricción de la libertad efectiva, reparación material a víctimas, verdad,  y garantía
de no repetición, no puede decirse tan fácilmente que firmamos un “acuerdo de impunidad.”
(Acuerdo 5 de la Agenda)


5. Renuncia de las FARC al narcotráfico.


Se acordó la desvinculación completa del negocio del narcotráfico de la política. Sustitución
de cultivos,  erradicación manual, control de zonas por parte del estado, rutas, etc.
Acuerdo expreso para desligar política de narcotráfico. Se espera un mayor desarrollo
y cumplimiento de este punto en la JEP que apenas se asoma.  (Acuerdo 4 de la Agenda)


A manera de conclusión, el acuerdo de paz firmado creó un Sistema Integral de Verdad,
Justicia, Reparación y No Repetición que otorgó un castigo menos severo que la cárcel.
Sin embargo, contempló un aprovechamiento de ese tiempo para reparar materialmente a
las víctimas,  manteniendo la esencia del castigo de restricción de libertad.


No será una fórmula perfecta para quienes quieren aún ver un mayor castigo. Pero ofrece
verdad y reparación a las víctimas,  y fue viable para firmar la paz con las Farc porque
las desarmó y sacó del escenario de violencia nacional en el que llevamos ya casi 60 años.
Los efectos del acuerdo están a la vista. Cierto es que hay recrudecimiento de violencias
en antiguas zonas de conflicto e influencia del narcotráfico. Hay dificultades e incertidumbre
con el supuesto delito de Santrich y la aplicación de la ley. Desvíos de dineros de la
implementación del acuerdo. Quizás ineficiencia, desarticulación de entidades.
Los líderes sociales han aumentado sus  luchas, sus causas se han hecho más visibles,
y exponiéndose más, han sido ya muchos asesinados.


Sin embargo, para el que se quiera interesar, en virtud el acuerdo anterior,
hoy hay en Colombia muchos menos accidentes por minas antipersonal porque ha podido
verse un gran esfuerzo de desminado. Con estadísticas en mano, ya se han salvado más
de 3500 colombianos. El turismo en muchas regiones se ha activado porque la vida en
muchos territorios apartados cambió. Hay menos desplazamiento, menos reclutamiento
forzado de menores, y se ha creado una gran conciencia de que las armas no son vehículo
para llegar al poder. La vida en Colombia y sin conflicto con las FARC ha cambiado.


Un acuerdo de paz es el inicio de un proceso nacional y social para abordar los retos
que por andar en guerra nunca hemos podido atender. Creo que debe empujarse y
garantizarse su completa implementación. De ninguna manera puede verse como
entrega del país o nuestras instituciones al enemigo.

Por el contrario, el desafío de reconciliarnos como colombianos persiste, y el proceso
de paz apenas comenzó. Debe cuidarse este inmenso logro.


Luis Carlos Jacobsen
@luchojacobsen
Mayo de 2018

No hay comentarios:

Publicar un comentario