sábado, 22 de febrero de 2014

Mano firme???

Cedo este espacio para una maravillosa columna. ElPaís
SUGESTIONES
 ¿Mano firme, Corazón Grande? 
MAURICIO CABRERA GALVIS
Cali, Febrero 23 de 2014 
La mayoría de los eslogan que usan los grupos políticos son lugares comunes o frases vacías de contenido. Una notable excepción en la actual campaña electoral es el del falso Centro Democrático (que no es de centro ni es democrático) que, como no pudo usar un logo con la cara o el nombre del caudillo, decidió utilizar una de las frases celebres del expresidente que compró su reelección: “mano firme, corazón grande”.
Este eslogan si tiene mucho significado porque fue una de las características de los ocho años del gobierno uribista. Sin embargo vale la pena refrescar la memoria de los electores recordando algunos hechos que muestran como se aplicó la frase en ese período.
Mano dura con los trabajadores a los que con la reforma laboral del 2002 les quitó $2.6 billones de ingresos de horas extras y festivos; Corazón grande de la confianza inversionista que dio a los empresarios zonas francas, deducciones y otras gabelas tributarias que en un solo año llegaron a valer $5.8 billones.
Mano dura contra las protestas de miles de campesinos quebrados por la revaluación y la falta de políticas de apoyo; Corazón grande con los latifundistas beneficiarios de los subsidios de Agro Ingreso Seguro.
Mano dura con los recicladores a quienes les quitó hasta la posibilidad de vivir de la basura; Corazón grande para apoyar los negocios de tierras y basuras que hicieron millonarios a sus hijos.
Mano dura con la guerrilla, necesaria para recuperar el territorio entregado por Pastrana en el Caguán; Corazón grande con los paramilitares en Santa Fe de Ralito donde se firmó el pacto para refundar la patria.
Mano dura con los 1.015 colombianos inocentes que la Fiscalía ha comprobado que fueron asesinados por militares y presentados como guerrilleros muertos en combate; Corazón grande con las recompensas ofrecidas por dar de baja guerrilleros, que incentivaron estos “falsos positivos”.
Mano dura con los 6.912 civiles encarcelados injustamente por acusaciones anónimas y liberados por ser inocentes; Corazón grande con los cerca de 100 congresistas elegidos con los votos de los paramilitares, a los que defendió para que le dieran sus voticos antes de ir a la cárcel.
Mano dura con Yidis y Teodolindo después de que contaron como les compraron los votos para la reelección. Corazón grande de dadivas, contratos y notarías para ellos y todos los congresistas para conseguir esos votos.
Mano dura con el profesor De Andreis o el alcalde de El Roble (Sucre), asesinados por el delito de pensar diferente. Corazón grande con los victimarios, Jorge Noguera  y Salvador Arana a quienes protegió y nombró en cargos diplomáticos porque eran “buenos muchachos”.
Mano dura con los 3 millones de desplazados de sus parcelas y tierras en sus ocho años de gobierno. Corazón grande con los jefes paramilitares, promotores del despojo, a los que solo extraditó cuando amenazaron revelar la verdad de sus alianzas.
Mano dura con chuzadas y hostigamiento a los jueces y las altas Cortes que se atrevieron a investigar los delitos de sus aliados; Corazón grande con la directora del DAS que hizo las chuzadas, a la que le consiguió asilo diplomático para que no contara la verdad.
Mano dura con los enfermos y pacientes no atendidos por un sistema de salud quebrado; Corazón grande con las farmacéuticas multinacionales a las que les dio multimillonarias ganancias al liberar los precios de sus medicamentos.
Hay muchos más ejemplos, pero estos bastan para saber cuales son las políticas que defenderá el caudillo y su rebaño de obedientes súbditos en el Congreso

sábado, 8 de febrero de 2014

Soñar hace el futuro

Soñar hace el futuro
Es bien conocido el dicho  formulado típicamente para regresar a la realidad a alguien que se ha permitido escapar de esta por un rato diciendo  "sería rico estar ya metido en el mar de Islas del Rosario". "Soñar no cuesta nada", se replicaría  normalmente con humor carente de la mínima  empatía.
Soñar en cambio cuesta muchísimo y aquí pretendo explicar por qué.
Desde la Fundación Instituto de la Conversación promovimos con impecable ejecución del doctor Carlos Lemoine, su presidente, un calendario inspirador con  píldoras útiles para tener en cuenta en los actos de conversación significativa que construyen destinos entre las personas.
En el mes de Enero inspirados por la obra de Martin Luther King, entre otros, registramos:
"Un sueño es más poderoso que mil realidades"
"Los sueños al principio parecen imposibles, luego improbables, y después cuando nos comprometemos se vuelven inevitables."
Hacer que las organizaciones tengan sueños compartidos les permite lograr que todos remen en el mismo sentido y esto les da poder.
Los sueños compartidos generan familias, equipos, empresas comunidades y países.
El lenguaje que surge del sueño compartido transforma el presente para todos los que lo comparten. Tener sueños y creer en ellos nos libera de las limitaciones del pasado.
Las palabras de quienes inspiran esta reflexión se suman al pensamiento de John Lennon en su canción Imagina y su  filosofía consignada. nos dice lo siguiente:
"Un sueño que sueñas solo es tan solo un sueño.
Un sueño que sueñas con otros es la realidad."
A ello se le suma el increíble Walt Disney con su frase, "Si lo puedes soñar lo puedes hacer."
Pienso que en el mundo conocido nunca nada importante fue antes creado sin haber sido previamente concebido. Los sueños colectivos no cuestan tanto formularlos, pero llevarlos a la realidad puede costar una fortuna incalculable como lo sería por ejemplo crear y llevar a vivir a una pequeña comunidad arriba en el espacio. No estamos lejos de verlo y no menos de necesitarlo en futuros cercanos...
Soñar puede llegar a ser tan costoso que puede cobrar hasta la vida misma. Martin Luther King, Malcolm X, Abraham Lincoln y otros dieron sus vidas por expresar de viva voz lo que soñaban. Porque siempre que se sueñan en verdad los desafíos importantes se pisan callos de quienes quieren mantener inalterada la realidad o modificarla a su propia manera.
Recientemente fui testigo presencial de la formulación de sueños colectivos trascendentales en diferentes organizaciones como el de la fundación Colfuturo. Esta fundación sin ánimo de lucro quiere doblar sosteniblemente su cuota de beneficiarios de créditos beca para 2020.  2000 colombianos de alto nivel académico se beneficiarán de un programa y administración impecable de créditos y apoyo efectivo al estudiante. Todos los empleados concibieron y se comprometieron con el mismo sueño.
Novo Nordisk en Colombia, casa farmacéutica danesa líder mundial en diabetes y pioneros en biopharma para tratar la hemofilia y la hormona del crecimiento mantiene en su sueño de conquista de nuevos mercados nacionales un foco irrenunciable en el paciente, su cuidado y necesidades desde una máxima regida por esenciales soñados que hacen parte de su actuar y su realidad. Comportamientos y acciones relativas a sus marcas que sueñan los colaboradores para luego realizarse coordinadamente. Más ganancias para poder llevar más y más pacientes con enfermedades crónicas a estados mejor controlados
El grupo empresarial ABS, del cual hace parte este portal tuvo la capacidad de soñar con todos sus líderes en un tiempo límite una organización repotenciada enfocada en las necesidades de sus usuarios y clientes y el desarrollo integral de su red de apoyo y servicios de conserjería. Una organización más presente en la educación en valores para juventudes en riesgo a través del rugby. Una empresa explotando su verdadera vocación de servicio y atención efectivos.
Entre más arraigada una comunidad o sociedad a una realidad es más difícil soñar un cambio desafiante de la misma. Por eso los sueños colectivos que cobran fuerza implican enormes esfuerzos e inclusive revoluciones sociales pacíficas.
En Colombia necesitamos recuperar la capacidad de conversar acerca del sueño anhelado de la paz. No por ser difícil se debe retener esa conversación en la mesa del hogar, o en el aula de un colegio. La realidad solo la podemos cambiar a partir de poder soñar y disfrutar de la sensación de tranquilidad y esperanza derivadas. Igual o más importante es salir a abrazar la acción coordinada que demuestra con hechos unos resultados y una conveniencia colectiva de cumplir esos sueños.
Podemos soñar con la paz para Colombia cada vez que queramos desde la política, desde el aparato productivo, desde la academia, el campo, las regiones y las ciudades. La paz concertada se puede soñar como algo mucho más beneficioso para la mayoría, como algo donde el dinero invertido rinde mucho más en desarrollo y convivencia que el rendimiento de  sangre y más muertos fruto de asumir los costos de más armamento y más guerra.
Necesitamos recuperar la capacidad de soñar con el país que queremos desde la forma como nos levantaríamos en casa cada mañana en un país en paz. Desde las nuevas posibilidades que a cada quien le aparezcan en su mente y que resuenen después con el sueño de otro.
Soñar es necesario para seguir construyendo la Colombia que queremos. Una Colombia más democrática, más próspera y equitativa, con mayores oportunidades y con gente más feliz y libre para expresarse debe poder ser descrita y diseñada en un sueño colectivo.
La realidad de los derechos civiles es hoy totalmente distinta en los Estados Unidos luego de 46 años. Tan poderoso puede ser un sueño, que hoy el país más poderoso del mundo es gobernado por Barack Obama, un afrodescendiente que representa un verdadero cambio en la mentalidad colectiva de la nación.
"Yo tengo un sueño", declaró un día frente a miles Martin Luther King, asesinado en 1968. El gran soñador que transformó la realidad de Norteamérica. Necesitamos de líderes en Colombia que nos recuperen la capacidad de soñar.

Luis Carlos Jacobsen

Bogotá, Febrero 8 de 2014