Contando con un plazo apenas suficiente para finiquitar los puntos faltantes, es necesario ubicar una estrategia que haga posible la firma del acuerdo final. En este sentido, tuve el placer de conversar con el asesor jurídico de las FARC para el proceso en La Habana, doctor Enrique Santiago, quien me atendió desde España. Cabe anotar que el mismo doctor Santiago señaló no ser “el abogado de las FARC” puesto que estas no se encuentran enfrentando un juicio en la Habana.
A partir de ello, pudimos trazar una interpretación sobre lo que puede ser una salida que permita el fin del conflicto. Una opción que posiblemente cuente con el aval de las FARC. Esa ruta se construye a partir de hechos interdependientes y que deben ser considerados en su conjunto, incluyendo algunos que deben ser implementados en paralelo y coordinados en su desarrollo.
Por principio, la firma de un acuerdo de paz debería ser el fin de un proceso inicial, que sirva de entrada a un paso siguiente. No es recomendable firmar un acuerdo para que luego del mismo, y dentro de un plazo, por ejemplo, se estén entregando las armas a un tercero.
Es prioritario dar plenas garantías de seguridad en la Zona de Concentración. La seguridad a ser prestada por el Estado considera la protección tanto de la zona de concentración como de los líderes visibles del proceso. En ese sentido, debe ser una zona cerrada, con acceso restringido a prensa, y particulares. No hay lugar a proselitismo armado en esta fase.
Concentración de Tropas FARC.
Las FARC hablaron de 88 territorios. El Gobierno defiende que debe haber un solo territorio, únicamente. Se sabe que hay ocho puntos concretos de operación de la avanzada de Naciones Unidas que viene a apoyar ese punto lo cual permitiría concluir que las zonas de concentración pueden ser ocho. Estas deben cumplir ciertas condiciones, como permitir el albergue y la alimentación de no menos de 1000 guerrilleros que aspiren a dejar las armas. La concentración de tropas podría estar acompañada por la declaración del cese bilateral de hostilidades. Hasta ese punto sería ver la mayor demostración de la voluntad de paz de las FARC seguida de un gesto de confianza de parte del gobierno
Las FARC hablaron de 88 territorios. El Gobierno defiende que debe haber un solo territorio, únicamente. Se sabe que hay ocho puntos concretos de operación de la avanzada de Naciones Unidas que viene a apoyar ese punto lo cual permitiría concluir que las zonas de concentración pueden ser ocho. Estas deben cumplir ciertas condiciones, como permitir el albergue y la alimentación de no menos de 1000 guerrilleros que aspiren a dejar las armas. La concentración de tropas podría estar acompañada por la declaración del cese bilateral de hostilidades. Hasta ese punto sería ver la mayor demostración de la voluntad de paz de las FARC seguida de un gesto de confianza de parte del gobierno
Definición de Situación Jurídica (Amnistía o cesación de la acción penal)
Estando concentradas las FARC, tal como lo reclamaba el líder de la oposición, se necesita resolver asuntos jurídicos penales cruciales para poder avanzar. Se necesita aprobar una amnistía respecto a todos, todos los delitos amnistiables conforme al derecho internacional. No son amnistiables los graves crímenes de guerra, los delitos de lesa humanidad y el genocidio. Serán por tanto amnistiables el delito de rebelión y los delitos conexos a este, que se definirán en la ley de amnistía. Aquellos rebeldes que no sean responsables de crímenes internacionales serán amnistiados.
Por tanto el grueso de las filas FARC de combatientes que no cometió delitos de lesa humanidad se hace acreedor de una cesación de la acción penal.
Dejación de Armas
Está más claro cómo no será la dejación de armas, pues es un asunto que implica logística impecable y participación de terceros. Implica que en simultánea de todos los lugares de concentración, las armas de las FARC serían entregadas y confiadas a un tercero que sirve de garante quien disfruta de la plena confianza de las partes y supervisará la destrucción del arsenal. Es un acto de gran simbolismo en el que las FARC renuncian a la política armada.
No veremos el modelo de entrega de armas tipo M19 sino más bien una figura parecida a lo acontecido con el IRA en Irlanda del Norte. Para ejecutar lo anterior está acordada una Misión de Observación Internacional, en concreto, tal y como se ha anunciado, por la ONU y CELAC, previa aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Reincorporación a la Civilidad
Cumplidas las anteriores etapas, el estado tendrá listo el plan integral de reinserción, en el cual acoge a cada uno de los ex combatientes individualizados con programas que garantizan seguridad, educación y empleabilidad a futuro.
Este sería el sistema que viabiliza el éxito del acuerdo de paz, expuesto de manera que sea claro de entender para cualquier interesado. Esta es información objetiva para que desde el más férreo opositor al proceso hasta el más ferviente defensor de del mismo, se ofrezcan criterios para avalar o desechar el acuerdo.
¿Luego entonces qué se puede anticipar?
Se acerca el momento en el deberemos preguntarnos si votamos por el SÍ, o por el NO, frente a un escenario potencial que tiene estas características:
1. Justicia restaurativa para sancionar conductas de todos los actores del conflicto, incluidos guerrilleros, civiles y militares, restringiendo su libertad, y privando de derechos y libertades entre 5 a 8 años, con beneficios reales para la víctima a quien le sirve la verdad para sanar. Y 20 años de pena de cárcel para quien incumpla o no aporte a la verdad. Por tanto, no puede seguirse diciendo que “es un acuerdo de Impunidad.” Reparación real o simbólica.
2. Es indiscutible que habrá participación política para las FARC, aunque la forma de dicha participación (que podría llegar a incluir curules directas) está por definirse. Las FARC confluyen en un partido político legítimo aspirando al poder como cualquier otro.
3. Desmovilización completa como fuerza guerrillera armada. Dejación efectiva de armas.
4. Fin a la participación de FARC en cultivos ilícitos por lo que se desprende un desligue total del nuevo actor político con el narcotráfico.
5. Desarrollo rural integral como política de estado como quedó expuesto en Parte I.
6. Reconocimiento y reparación de víctimas, y garantía de no repetición. Reconocimiento de responsabilidad de todos los actores armados participantes del conflicto armado. Aceptación de las normas civiles y el estado de derecho colombiano.
Frente a estos hechos que dan certeza plena una vez se firme el acuerdo, puede imaginarse un acto político de refrendación de lo acordado en forma integral, unos 60 días después de la firma. Tiempo necesario para socializar, comunicar, hacer pedagogía e invitar a votar.
Sin duda, para un acuerdo como el descrito anteriormente le digo SÍ sin vacilar. Entiendo y conozco los riesgos potenciales que un acuerdo de esta magnitud implica, pero me resultan ínfimos frente a la certeza del dolor y el estancamiento que aseguran la guerra.
Por ello es necesario defender el Acuerdo de Paz, reconociendo también dos cosas: los inmensos desafíos que la firma del cese del conflicto nos demanda a todos los colombianos, y la encomiable tarea de los equipos negociadores, especialmente la de aquel que nos representa. Todos los honores y agradecimientos a Humberto de la Calle, Sergio Jaramillo, y Frank Pearl, así como a todo ese equipo de colombianos brillantes y conocedores de una fórmula que está haciendo posible acordar un cese del conflicto armado colombiano.
Luis Carlos Jacobsen
@LuchoJacosen
Febrero 25 de 2016