¿Por qué la Paz?
La paz en Colombia no es un invento de Juan Manuel Santos. Esta se viene persiguiendo desde que estoy vivo con esfuerzos recurrentes ineficaces en la mayoría de los casos. Están para mostrar resultados experiencias exitosas con M19 y EPL, al igual que enormes frustraciones como Caguan o paz de Belisario.
La paz en Colombia no es un invento de Juan Manuel Santos. Esta se viene persiguiendo desde que estoy vivo con esfuerzos recurrentes ineficaces en la mayoría de los casos. Están para mostrar resultados experiencias exitosas con M19 y EPL, al igual que enormes frustraciones como Caguan o paz de Belisario.
Estamos de acuerdo en algo con el señor Alvaro Uribe. Su trabajo fue eficaz y eso se ve en resultados. Sin ocuparnos aquí de esa política de seguridad que produjo más de 3000 asesinatos selectivos, o que tuvo al enlace con el hampa escuchando las conversaciones de nuestro Presidente por años. El presidente cumplió parcialmente lo que prometió. Acabar con la guerrilla.
Los golpes militares liderados por Santos, tanto en el gobierno Uribe como de Presidente (Marquez, Reyes, Jojoy, Cano, Rescate Ingrid, etc.) además de bombardeos selectivos a innumerables jefes medios dejaron a las FARC en serias dificultades de mando y desunión. La posibilidad de ser bombardeados en cualquier instante se les volvió inminente y eso acaba con la moral de cualquier tropa.
A la mesa de negociación de la Habana no llegamos débiles. Por el contrario, nunca estuvo tan debilitada la capacidad militar organizada de la guerrilla. Son cuadrillas que aún pueden causarnos mucho mal, y criticarse por ello la política de seguridad con cierto sesgo, pero es evidente la balanza se ha desequilibrado a nuestro favor. Estamos en condiciones de ponerlos a conversar en una mesa de la que aparentemente ninguno se quiere parar hasta alcanzar la paz.
Hace no mucho tiempo hubo un día que una muerte específica de un grupo de guerrilleros me produjo tristeza. No supe en ese momento sería el día en que recuerde para siempre que estaba hastiado de la guerra. Que comenzaron a importarme los guerrilleros muertos, tanto como cualquier colombiano. Sin descontar el noble sacrificio de nuestras FFMM legítimamente constituidas para defendernos. Entendí ese día, que el camino equivocado de la guerrilla es inercial, y pararlo no es tan fácil hasta el punto de la rendición o el sometimiento. La falta de presencia del estado en regiones apartadas les inyecta dinero del narcotráfico que hace más difícil terminar con su influencia y capacidad de desestabilizar.
Sentarse a la mesa ya tiene su significado. Se ponen en ella asuntos agrupados en 5 categorías sobre las que se esperan acuerdos. No es el fin del capitalismo, ni robarle a los ricos para darle a los pobres, como algunos ya comienzan a decir. Es emprender un camino de sanación colectivo. De reconciliación a partir del perdón, del reconocimiento del otro y de la validación de las diferencias que nos han separado del otro. Es poder desafiar modelos mentales y creencias imperantes y reemplazarlos con otras. Es eliminar nuestras propias barreras para vernos unidos en la calle y en el vecindario. Es como caminar por el Ecuador pero mejor porque sería dentro de Colombia nuestro propio país. En paz y en pleno desarrollo. Creciendo 2 puntos % adicionales en nuestro PIB. Un magnífico negocio para una mayor cantidad de gente.
Es construir entre la diversidad, apoyados por nuestras instituciones y con un claro mandato presidencial. La búsqueda de la paz que manda la Constitución. La paz ya se ha hecho en diferentes países del mundo donde se pensaba sería imposible hacerlo. Creo que en Colombia más que posible es necesaria como acto de sostenibilidad como Nación. No podemos seguir ofreciendo condiciones favorables a toda nuestra población con el roto en el costal que representa la guerra para nuestras finanzas. Esa guerra que ya nos cuesta al día una suma de dinero suficiente para sacar de la pobreza a muchas familias.
Para el grueso de combatientes que deponen sus armas y se comprometen lealmente con el proceso y con la verdad puede ofrecérseles muchas alternativas innovadoras. La primera que viene a mi mente es trabajar voluntariamente y a sueldo en el desminado de nuestros campos. Con el entrenamiento debido. Asumiendo su responsabilidad de haber sembrado nuestro suelo del riesgo de la muerte por solo caminarlo, y entregando sus armas, yo no dudaría en perdonarlos. Afrontando a las víctimas y contándoles la verdad, en sus caras, con detalles para poder recuperar la historia final de sus seres queridos. Pidiendo perdón a los ojos y aspirando a una nueva oportunidad frente al victimario y luego frente a toda la sociedad.
La paz requiere la máxima cantidad de colombianos apoyándola. Aun siendo un proceso incierto y tortuoso, el riesgo vale la pena correrlo porque es inmensa la apuesta en juego. Perder lo apostado no sería tan grave si hubiere que retirarnos de la mesa. Pero abordar con creatividad y sentimientos de reconciliación nuestro mayor desafío del siglo, será recordado por generaciones y será el trampolín desde el cual mediremos nuestro desarrollo futuro.
Diremos... "desde que se construyó la paz en Colombia"..., cualquier cosa que queramos imaginar. Nos conviene a una gran mayoría, nos la merecemos, y tenemos una gran responsabilidad en lo impasibles o indolentes que fuimos algún día frente a ella. Podemos perdonarnos a nosotros mismos y perdonar al otro como base sustantiva para la reconciliación. El resto son detalles que pueden llegar a convertirse en "articulitos" modificables por el bien mayor.
La Marcha del 9 de Abril #Marcha9deAbril - es crucial para demostrar sin dar importancia a los partidos, la manifestación inmensa de voluntades que apoyan y se unen con su luz al proceso que ilumine las mentes y la creatividad de nuestros negociadores. Con la esperanza que requieren las tareas más difíciles.
Esa paz que ni podemos imaginar porque ni siquiera conocemos. Esa paz que al irla entendiendo y construyendo juntos comencemos a valorar y defender como nuestro bien más preciado. Para que nunca jamás volvamos a meternos en esta tragedia que nos desangra e imposibilita desarrollo futuro como Nación.
Felicitaciones muy sinceras de mi parte, Lucho. Me alegra muchisimo que se haya echado al agua. Puedo no compartir algunos de sus pareceres, como ud. muy bien lo sabe, pero reconozco en ud. una valentia, convencimientos y fe extraordinarios. Es muy inspirador lo que escribe. Siga adelante, no le importe ser redundante. Martillele a sus ideas y pongalas a consideracion de sus contradictores. Y termine sus oraciones, sus frases, con puntos. Ud. tiene sus ideas muy claras...planteandolas con conviccion, sin interrogantes, es tremendamente asertivo. Creo que invita mas a la reflexion asi...explayandose. Pienso, ademas, que a partir del ejercicio literario que hace con su blog tiene mas y mejores elementos para hacer mejores twits.
ResponderEliminarHola Lucho- al igual que eduardof99 no comparto muchas cosas que afirma, pero si reconozco su valor y convicción con sus ideas. Pienso que todos en Colombia queremos la paz, pero muchos tenemos preocupaciones legítimas de como se logra. Y por expresarlas no nos pueden catalogar de derechistas, guerreristas, fachos y tantas otras cosas que oigo decir. Una paz en un país sin justicia preocupa, una paz sin que haya aceptación del daño hecho preocupa, una paz sin reparación preocupa, una paz que comprometa la institucionalidad preocupa. Un paz sin carcel por delitos de lesa humanidad hace que los violentos siempre busquen la violencia como medio para conseguir sus objetivos. Quiero una Colombia en paz, justa, equitativa, pero no oigo que haya una guerrilla con verdadero interés en construir una Colombia mejor. Gracias por abrir el espacio para intercambiar ideas y que todo esto nos sirva a todos para tener mentes más amplias, más incluyentes, que permita a las futuras generaciones de colombianos vivir en una Colombia en paz. Un abrazo, hermano.
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