Esa derecha radical de mi país…
Esa colectividad que todo lo ha hecho tan bien en su historia y que inclusive es capaz de contar con la atención de mucho incauto que se suma a las críticas a Petro gracias a la narrativa de la prensa nacional en televisión y escrita, que no brilla por su objetividad y mesura.
Veamos...
Esa derecha que antes de que Petro se posesionara ya narraba el fin del mundo con devoción casi religiosa. Traían ya todo escrito: "país fallido, fuga de capitales, inflación galopante, hambruna, empresas quebradas, caos social, turismo evaporado, dólar en ocho mil y, por supuesto, la conversión inmediata a Venezuela en seis meses." Así lo afirmaban, sin cifras, ni datos, augurando el peor futuro para Colombia. Y de tanto oírlo, eso cala en cualquier incauto.
Un apocalipsis tan elaborado que casi merecía derechos de autor.
No soy hincha ciego de este gobierno. Tiene errores garrafales. Hechos de corrupción inaceptables. La seguridad se deterioró, el manejo de la paz negociada arrancó desordenado y sin método riguroso, y varios proyectos quedaron en promesa.
Pero hay una distancia abismal entre reconocer errores… y sostener el libreto del desastre que cierto sector de derecha recitó con tanta convicción y tan poca evidencia. Y que repito, tantos incautos repiten con fervor.
Porque cuando uno confronta los anuncios con la realidad, el guion no cuadra por ningún lado.
La realidad que arruinó este gobierno
El dólar viene en bajada y está hoy, 22.11.25 a 3.741, no los 8.000 que juraban los profetas del mercado. La inflación bajó al 5 % y el desempleo al 8,2 %, el nivel más bajo desde 2018. La economía crece en promedio alrededor del 2,4 %. Sin embargo, anunciaba ayer el DANE que en el último trimestre nuestra economía crece al 3.6%. (!)
El salario mínimo subió y, contrario a la narrativa del terror y la exageración, no generó espiral inflacionaria. Esto con inflación controlada es más plata en el bolsillo para la gente común. Y eso es muy bueno para el país y su consumo.
Y lo más doloroso para quienes anunciaban “quiebras masivas”:
Las grandes empresas del país reportaron utilidades que harían sonrojar a cualquier predicador del colapso, trayendo cifras de su propios reportes:
– Ecopetrol: 14,9 billones
– Grupo Sura: 5,3 billones
– Cenit: 5,3 billones
– EPM: 4,8 billones
– ISA: 2,8 billones
– Argos: 2,5 billones
– GEB: 2,4 billones
– Bavaria: 2,3 billones
– Emgesa: 2,2 billones
Más de 50 billones en utilidades combinadas.
Para ser un país “al borde del colapso”, la quiebra nos salió bien rara.
El sector agropecuario creció 10,2 %, su mejor cifra en seis años.
Los fertilizantes bajaron tras la crisis global. Subsectores como papa, arroz, maíz y palma crecieron entre 5 y 15 %. El ingreso campesino mejoró, acorde con diversas fuentes.
Y mientras aseguraban que “no habría alimentos”, que no tendríamos qué comer (!!!) la realidad iba en dirección opuesta:
– Las exportaciones de productos agropecuarios, alimentos y bebidas crecieron 14 % en 2024, alcanzando USD 11.491,8 millones (Analdex).
Las exportaciones de alimentos crecieron 14 % en 2024, justo cuando se anunciaba que el país se quedaría sin campo.
Otras cifras
– Las exportaciones no minero-energéticas alcanzaron USD 21.999 millones en 2024 (+7,7 %) (MinComercio).
Un síntoma claro de diversificación y resiliencia.
– La inversión extranjera directa (IED) aumentó 22 % en el segundo trimestre de 2024 (+US$621 millones) frente al mismo trimestre del año anterior (Banco de la República).
Algunos “profetas del retiro de capitales” deberían revisarlo.
Todo eso mientras el relato opositor insistía en que nadie invertiría un peso aquí.
Más de un millón de hectáreas fueron formalizadas, restituidas o adjudicadas.
No es la revolución agraria total, pero sí una corrección histórica significativa. Y bastantes tierras que sí le quitaron a poseedores a quienes anteriores gobiernos de derecha se las habían adjudicado. (SAE)
Y el ferrocarril —ese fantasma del pasado que supuestamente “jamás volvería”— tuvo un renacer impensado:
– 245 km operativos entre Chiriguaná–Santa Marta
– 522 km rehabilitados entre La Dorada–Chiriguaná
– 498 km en recuperación en la red férrea del Pacífico
No es un milagro japonés… pero tampoco el cementerio férreo que heredamos. Es movimiento de carga a fletes más baratos.
Mientras aseguraban que “nadie volvería a pisar Colombia”:
– Llegaron 6,7 millones de visitantes no residentes en 2024. Y vamos en casi 6 millones este año
– 40 millones de pasajeros pasaron por El Dorado, rompiendo su récord histórico. Colombia está de moda. La imagen del país está lejos de ser una imagen negativa.
En seguridad, 2023 alcanzó más de 700 toneladas de cocaína incautadas, 889 en 2024 y este año vamos en más de 600, una cifra histórica. (Mindefensa)
Pero lamentablemente no podemos dar un debate equilibrado sobre la demanda de cocaína que se origina principalmente los EEUU, la cual propicia su producción. País que a su vez, y paradójicamente, es el que certifica nuestro compromiso de lucha contra las drogas sin ser el que sufre los muertos y la corrupción política.
Nada puede sugerir un país abandonado a su suerte.
Mucho menos “entregado”. Tampoco somos un estado fallido. Vivimos las consecuencias de las luchas infructuosas por alcanzar la paz, y las legítimas contradicciones que representa esta idea, que hacen que esta no se logre consolidar, ni por la vía armada, ni por la vía negociada.
La derecha radical adoptó hacia Trump una postura más emocional que estratégica. No es afinidad geopolítica. No es visión hemisférica. No es doctrina. Es simple aversión a Petro.
Trump insultó a Colombia, llamó “veneno” a lo que exportamos como si la cocaína fuera un producto promovido por nuestro estado, promovió endurecer visas para colombianos y responsabilizó unilateralmente al país de la crisis de drogas en EE.UU.
Aun así, ese sector lo aplaude con devoción y le celebra cada insulto y cada desplante al jefe de nuestro gobierno. Y además es bien triste: no les cabe una sola crítica a los procedimientos ilegales de asesinato de gente en el mar bajo la presunción de ser narcotraficantes.
No lo hacen por Colombia. Lo hacen por rabia hacia Petro. Y eso revela una incoherencia profunda: prefieren defender al que desprecia al país, si con ello golpean al presidente que detestan.
Apoyar a Israel es legítimo. Si ello es lo que les nace.
El problema es hacerlo sin un solo matiz:
– sin reconocer el sufrimiento civil palestino, sin advertir usurpación de tierras en los territorios ocupados.
– sin cuestionar excesos militares,
– sin atender advertencias de organismos internacionales,
– descalificando toda crítica como antisemitismo.
La postura del gobierno colombiano fue crítica —no hostil— ante hechos que también denunciaron ONU, Amnistía Internacional, HRW y múltiples cortes internacionales.
Pero la derecha radical, y sus incautos amigos, prefiere simplificar: si Petro critica una acción militar, entonces está “del lado equivocado”. Una lectura pobre para un conflicto tan complejo en el que a todas luces salta la ilegalidad y el abuso de poder.
El papel de la prensa tradicional
La prensa tradicional, casi toda en manos de conglomerados privados con intereses muy definidos, amplifica esa narrativa de desastre. No miente del todo… pero cuenta solo la parte que le conviene. Nunca la historia completa. Y esa selección también es manipulación. Los colombianos en general, no estamos bien informados. Las grandes personalidades del periodismo profesan un bando y sesgan su opinión hacia su lado sin pudor. Y eso da rienda suelta a que aparezca la "verdad" de las redes sociales, la de los influencers, porque la prensa tradicional no ejerce ese rol vital para la democracia.
Afirmaciones falsas de la derecha radical y sus realidades
❌ “Petro va a convertir a Colombia en Venezuela en seis meses.”
✔️ Nada parecido ocurrió.
❌ “El dólar se va a ocho mil apenas gane.”
✔️ El dólar ronda los 3.800
❌ “La inversión extranjera se va a ir toda.”
✔️ Se mantuvo en USD 17.000 millones y creció 22 % en 2024-Q2.
❌ “Las empresas van a quebrarse.”
✔️ Utilidades combinadas de más de 50 billones.
❌ “El campo va a desaparecer.”
✔️ Creció 10,2 % y aumentaron exportaciones.
❌ “La paz total es entregar el país al ELN.”
✔️ Lejos de una entrega, vivimos graves dificultades también experimentadas en el pasado. Y vale la pena recordar que la reducción sustancial de la violencia y la mejoría de la seguridad en los años posteriores al acuerdo de paz, se volvió a deteriorar luego de que medio país votara por "hacer trizas los acuerdos", que fue en lo que se empeñaron, pero eso sí criticando sin cuartel lo que vivimos hoy.
❌ “Colombia se va a quedar sin empleo.”
✔️ 8,2 %: el nivel más bajo desde 2018.
❌ “El turismo va a desplomarse”.
✔️ 6,7 millones de visitantes en 2024.
❌ “El país está aislado internacionalmente.”
✔️ Liderazgo visible en APEC, CELAC, ONU.
Este gobierno pudo ser mejor. Eso no tiene dudas.
Mucho mejor. Cometió errores, retrocesos y torpezas.
Pero nada —absolutamente nada— se pareció al apocalipsis que la derecha radical anunciaba con tanta rabia y tan poca evidencia. Y nada tampoco nos acerca a poder afirmar que este "es un desastre de gobierno que tiene como gobernante a un narcotraficante."
Este gobierno puede ser para muchos lo que quieran. Pero es un gobierno que respetó los DDHH, respetó la protesta social, y fue mucho más cuidadoso en sus acciones contra los alzados en armas. Sin embargo, hay quienes añoran la "mano dura" de antaño, a pesar de que hubo gobiernos que ampararon asesinatos de jóvenes inocentes para pasarlos como combatientes, y logró el récord de funcionarios cercanos al presidente condenados por gravísimos delitos. Mi país muchas veces pierde la memoria.
Para la derecha radical, y sus amigos incautos, la realidad vivida en este gobierno, para su desgracia, les salió mejor que su discurso. Y me parece más bien que los carcome el odio contra Petro, y lo tildan de guerrillero, y desconocen de forma campante un proceso de desmovilización de la guerrilla del M19 cuyo ponente fue el mismo Uribe Velez. Paradójicamente dicen que es Petro quien odia Colombia, odia a las empresas, y odia a los ricos. Nada más falso, a mi juicio.
Por esa razón, cuidémonos de discursos apocalípticos en épocas de elecciones. Están diseñados para exaltar ánimos en época electoral, generar temor, y mover el voto. Ocupémonos de ver hojas de vida, programas y propuestas audaces para que nuestro país avance. Y elijamos libremente al mejor para cada quién, basados en hechos y datos.
Luis Carlos Jacobsen
22.11.2025

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