Ya sé: hubo escándalos graves, de los que tampoco se salvaron ni Duque ni Uribe, si uno lo mira con algo de sentido de justicia. Pero como no soy petrista, puedo decirlo sin que suene a defensa de ese proyecto —que en muchas otras cosas se equivocó y que no se puede defender—. Qué cosa tan tenaz lo del pastor Saade tan cercano al gobierno, por citar un ejemplo reciente.
Ahí están la corrupción en la UNGRD (Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres), el caso de Laura Sarabia y Benedetti con las chuzadas a su niñera, el hijo del presidente y la financiación de la campaña, en fin. La crisis política de corrupción en DAPRE y Casa de Nariño. Hijos de presidentes con enriquecimiento ventajoso… ya habíamos visto eso antes, ¿o no?
Pero veamos:
La devaluación bien controlada, el desempleo a la baja, la inflación controlada y también a la baja —sobre todo en alimentos—, crecimiento del sector agrícola del 10%, aumento del salario mínimo que impulsó el consumo sin generar la inflación que muchos aseguraban. La economía no se desbarató ni colapsó; este año crece al 2.7%, por encima del promedio latinoamericano que lo hace al 2.2%. El dólar ha estado estable, y no subió a 8.000 como pronosticaban, y casi que deseaban. No entraron paramilitares a Palacio, ni delincuentes paramilitares se dirigieron al país desde el Congreso. Este tampoco fue tomado en un 35 % por criminales, ni hubo 70 legisladores condenados a penas de cárcel por recibir apoyo del paramilitarismo para hacerse a su curul. No se asesinó a un solo joven con armas del Ejército cuyos autores buscaban prebendas ofrecidas mediante directiva presidencial a los altos mandos y de ahí para abajo. Tampoco corrompió nuestras FFMM aliándolas con el poder narcoparamilitar. ¿Y además saben qué? No se ha atornillado al poder ni hay muestras que lo vaya a hacer, como aseguraban que haría igual a Chavez. El que sí lo hizo se reeligió otros 4 años con reforma fraudulenta a la constitución. Y se quería quedar otros 4 años para completar 12, pero nuestra Corte Constitucional se lo impidió. El Chavez de derecha era otro...
Uribismo hipócrita.
¿Y qué decir del famoso escándalo de "Centros Poblados Abudinen" y compañía? 70.000 millones para dotar con internet las escuelas rurales, perdidos entre las palabras y excusas pendajas de Duque. Un gobierno que supo cooptar como nadie los entes de control para que contáramos con una Procuraduría atada de manos para investigar su gestión, y una Fiscalía más ocupada en las preclusiones de Uribe que otra cosa. "Gobernamos con nuestros amigos, para los nobles intereses de nuestros amigos."
Mucha tierra ha sido restituida a los campesinos como nunca antes: van 650.000 hectáreas, con la meta de llegar al millón. Ojalá lo logren. Tierra bien distribuida es lo que más necesita nuestro país: una verdadera reforma agraria. Todo esto, además, en un gobierno sin medios de comunicación tradicionales que lo favorezcan para reconocerle logros y resultados parciales. Al contrario: medios que no paran un solo día de exaltar el escándalo y omitir verdades en otros asuntos, con agendas editoriales dictadas por sus propios intereses económicos.
En fin: creo que mucha gente sigue viendo en este gobierno lo que querían ver cuando esperaban que le fuera mal. Mucha gente quería que Petro no hiciera un buen gobierno… y, de paso, al país. Yo no me siento del todo satisfecho con este gobierno, pero repito: no le está yendo tan mal como querían ni como creen que le va.
El pendejote de Leyva armó un escándalo que toda la derecha radical aprovechó, y al final resultó ser pura espuma, sin una sola prueba para sostener lo que escribió en dos cartas para difamarlo.
Para mí son mucho peores las cifras escandalosas de ese otro gobierno, con violaciones a los derechos humanos cometidas con la inteligencia y las armas del Estado. Tachando de enemigos a todo aquel que defendiera los DDHH. Poniéndoles un blanco en el pecho para que otros se encargaran de eliminarlos. Pero un buen grupo de colombianos no quiere ver eso mientras les ofrezcan una seguridad que no es fraternal ni fundada en una convivencia pacífica real.
Es mucho más grave que ese presidente esté hoy condenado por los delitos menos graves que se le imputan, y que sus más cercanos colaboradores hayan sido condenados por narcotráfico, concierto para delinquir, paramilitarismo, compra de votos para su reelección, y un largo etcétera.
Pero era un presidente de derecha radical, y eso le encanta a muchos de mis compatriotas más cercanos. Un presidente que los convenció de sabotear un acuerdo de paz negociado, que —como todo acuerdo serio— ofrecía algo a cambio de la desmovilización completa y de la entrega de armas.
Un gobierno regular, como tantos. Pero insisto: con algo que me importa mucho, y es la reforma agraria. Tierra comprada o expropiada a quienes se hicieron a ellas con poder paramilitar.
Y termino con algo triste: cualquiera que sea la corriente política que llegue al poder en 2026, recibirá palo desde el primer día por parte de la oposición, debido a la terrible y maldita polarización a la que estamos condenados… hasta que no afrontemos la verdad de lo que aquí pasó, con valentía.
La verdad sería lo único capaz de reconciliarnos, para dejar de ver al otro como un enemigo. Para darnos cuenta de que lo que a veces defendemos con tanto ahínco y tesón, eran puras mentiras que servían para graduar de enemigo a los contrarios.

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